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EL SOLSTICIO DE INVIERNO

El solsticio de invierno es el día más corto del año y por tanto, también es la noche más larga. Esto es así porque se trata del momento en que la tierra está más inclinada con respecto al sol, y por ello recibe menos luz. Dependiendo de la correspondencia con el calendario, el evento del solsticio de invierno tiene lugar entre el 20 de diciembre y el 23 de diciembre todos los años en el hemisferio norte, y entre el 20 de junio y el 23 de junio en el hemisferio sur.
El día del solsticio de invierno era una jornada de celebración en muchas civilizaciones antiguas de todo el mundo, en las que el culto al sol tenía un papel predominante. Con el solsticio de invierno empieza oficialmente el invierno, momento en que el sol entra en el signo de capricornio y que anuncia simbólicamente, el renacimiento del día, la resurrección del sol, ya que es a partir de este momento preciso donde los días empiezan a alargarse y las noches empiezan a acortarse, hasta que lleguemos al equinoccio de primavera, donde la luz triunfa frente a las tinieblas y el día es más largo que la noche.
El solsticio de invierno ha marcado desde tiempos inmemoriales una de las celebraciones más importantes del año. Como he dicho, a partir de ese momento, la luz del sol vencía a las tinieblas, y por eso en muchas culturas se relaciono con el nacimiento de sus dioses (horus, dionisio, buda, Jesucristo…)
En la antigua Roma, en diciembre se celebraba la Saturnalia, en honor al reinado del dios Saturno. Las saturnalias eran unas fiestas que duraban una semana  entera, con comilonas y abundante bebida. A lo largo de esa semana se invertía el orden social: los amos servían a los esclavos, los esclavos se convertían en amos y desempeñaban altos cargos del estado y era tradicional intercambiar regalos.
Las saturnalias también eran una celebración del fin de las tinieblas y el comienzo de un nuevo año. Aquí puedes ver un fragmento de las palabras que la sacerdotisa pronunciaba para el rito de la Saturnalia:
Esta es la noche del solsticio, la noche más larga del año. Ahora las tinieblas triunfan y aún así todavía queda un poco de luz. La respiración de la naturaleza está suspendida, todo espera, todo duerme. El Rey Oscuro vive en cada pequeña luz. Nosotros esperamos al alba cuando la Gran Madre dará nuevamente a luz al sol, con la promesa de una nueva primavera. Así es el movimiento eterno, donde el tiempo nunca se detiene, en un círculo que lo envuelve todo. Giramos la rueda para sujetar la luz. Llamamos al sol del vientre de la noche. Así sea.

Este año,  2015 el solsticio de invierno tendrá lugar el martes 22 de diciembre, a las 05,48 que es cuando el sol entrará en el signo de capricornio. Aun hoy día creemos que en este momento se inician unos días mágicos que se extenderán hasta principios de enero.
En este momento, en estos días, se abre una puerta energética que nos permite cerrar el pasado y abrirnos al futuro. La energía acumulada en estos días es muy, muy fuerte, hace que la magia sea más efectiva aun y que los deseos se cumplan. Y esto es así porque el solsticio de invierno está considerado esotéricamente como ‘la puerta de los dioses’, el momento cósmico en el que las fuerzas divinas se manifiestan en la tierra
El significado o interpretación de este evento ha variado en las distintas culturas del mundo, pero la mayoría de ellas lo reconoce como un período de renovación y re-nacimiento, que conlleva festivales, rituales y demás celebraciones. Este momento era considerado por muchas culturas como inicio del año, y ese es el motivo de las celebraciones
En la cultura celta, la festividad del solsticio de invierno recibía el nombre de Yule. El Yule designa el momento en que la rueda del año está en su momento más bajo, preparada para subir de nuevo.
Durante la festividad de Yule era tradicional quemar el tronco de Yule, un largo tronco de árbol que iba ardiendo lentamente durante toda la temporada de celebraciones, en honor del nacimiento del nuevo sol. Y  de hecho, de  esa tradición proceden los pasteles en forma de tronco (troncos de chocolate) que hoy en día se comen en Navidades.
Para todos aquellos que creen en la magia, en las energías, es el momento de hacer balance del año que ya está a punto de terminar. Es el momento de hacer una gran limpieza energética de las casas – antes de empezar a poner los adornos navideños – y así mismo, es el momento adecuado para baños de descarga, a fin de entrar en el nuevo año- nuevo ciclo – lo más ligeros de equipaje posibles. Es el momento adecuado para perdonarnos por los errores cometidos, para examinar los logros conseguidos, para planear lo que deseamos que nos llegue en el nuevo ciclo y así como la luz vence a las tinieblas, resurgir nosotros purificados y con nuevas fuerzas. Es decir, renovados.
A un nivel digamos más mágico, los rituales que se hacen en estos días, son extraordinariamente potenciados. Muchas tarotistas – entre ellas yo – aprovechamos la fuerza increíble de las energías acumuladas en este momento para hacer limpieza de las cartas del tarot y para volver a recargarlas con toda la energía de este cambio de ciclo. Y quien dice cartas del tarot, dice también amuletos, talismanes, piedras de poder, péndulos, etc.
Un ejemplo de ritual que se puede hacer en este día, es  fregar toda la casa con una mezcla de agua, sal, ruda, lavanda y un poquito de agua de colonia – hay riegos específicos para esto que son mejores aun que la receta casera que yo doy aquí –  hay que comenzar Desde la habitación más alejada a la puerta, hasta la puerta misma. Tirar esta agua a la calle.  Después, pasar por toda la casa un sahumerio de limpieza,  empezando desde la puerta de la entrada  y siempre en el sentido de las agujas del reloj, abriendo puertas, armarios y cajones. Dejando que el humo impregne todo para poder limpiar las energías acumuladas.
Esto en cuanto a la casa en sí. En cuanto a las personas, lo ideal es darse un baño de descarga – aquellas que estén interesadas, encontraran una amplia variedad en mi web – y después de ello, vistiendo ropas claras y cómodas, podéis hacer el siguiente ritual:
Elige un incienso que te agrade. Pon una música suave y relajante. Necesitas 6 velas: morada, verde, blanca, roja, amarilla, azul. En el suelo, forma dos grandes triángulos exactos, de forma que se crucen para formar una estrella de 6 puntas. Si tienes suficiente espacio, hazlo grande, de forma que en el medio puedas sentarte tu. Si no, hazlo más pequeño y te sentaras al lado.
Intenta relajarte. Es el momento de hacer balance, intentando concentrarte en el año que ha transcurrido, visualizando todo lo ocurrido durante este tiempo, reflexionando sobre lo que has hecho bien o mal; sobre lo que deberías haber hecho o intentado. Esto te servirá para saber con total claridad los deseos que debes de pedir en este ritual para el próximo año. Una vez que tengas bien claro tus deseos para el próximo ciclo, los escribirás en un papel blanco y con lápiz. Lo doblaras varias veces y lo guardaras bajo una figura que para ti signifique mucho – por ejemplo un santo – o bien en un libro importante para ti, como por ejemplo la biblia.
Deja consumir todas las velas, y visualiza todo el tiempo que te sea posible, como el pasado queda atrás, y como todo lo que deseas llega hasta ti.

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